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Desde la Cocina: Las fiestas de mi pueblo.

El verano es siempre sinónimo de fiestas en los pueblos, donde se llenan sus calles de carpas, banderines y escenarios de orquestas, para celebrar por todo lo alto sus días grandes, sin duda uno de los momentos más bonitos del año del pueblo, pero los que vivimos en los pequeños pueblos ya estamos acostumbrados, pero a los amigos y familiares que vienen a visitarnos en el verano llamados “forasteros” de la capital y las grandes ciudades es algo diferente, ya que no están acostumbrados a nuestras costumbres fiesteras de pueblo y pueden terminar al final del día en el arroyo, en el pilón o en cualquier alberca.

Cuando estamos de fiesta en el pueblo los forasteros no se deben ir a la cama antes que nosotros, la hora de acostarse no se mide en el tiempo, sino en fritanga, si no te has tomado unos churros no te puedes ir a la cama, y si hay alguno que es un flojeras, lo amarramos bien hasta que abran el puesto de los buñuelos y churros con chocolate.

Otra cosa muy importante es ponerle un “mote” al que viene de fuera… y durante todo el tiempo que esté en nuestra localidad, ya no tendrá el nombre de donde venía de la ciudad, sino otro como el chirla, el tarugo, el orejas etc, y cuando se marche el mote se queda en el pueblo hasta que venga el año que viene.

Aquí en las verbenas no tenemos copas de balón de cristal, aquí tenemos vasos de plásticos, la medida del cubata sigue siendo el vaso de tubo, ese recipiente casi extinguidos en los bares de las capitales….pero aquí no, y que no se les ocurra refunfuñar, porque esos vasos de plástico no sólo se utilizan para beber, sino que también sirven para ir cuidando el pequeño tapiz de colillas y trocitos de plástico con el que el suelo va adornándose durante toda la noche.

Si el forastero tiene intenciones libidinosas con alguien, no lo anuncies, en los pueblos los seis grados de separación suelen ser bastantes menos, y la probabilidad del que pretendido o pretendida sea novio, exnovio, rollo, antiguo rollo, primo o hermana del que te ha invitado al pueblo o de alguien de su cuadrilla es alta.

Si una señora te saca a bailar…baila, los mayores de los pueblos tienen un aforamiento especial, que les permite sacar a la pista, sin preguntas, sin mediar palabras, desde su nieta de 3 años al alcalde, incluido los forasteros.

Si pides in gin-tonic…no preguntes que ginebra tienes…aquí sólo hay LARIOS Y DYC, y en la barra sin prisas, no quieras llegar a la barra marcando ritmos, aquí hay bebidas para todos.

Si alguien se ríe de tu acento, te aguantas, tú puedes reírte también de nosotros…pero por dentro… si te ríes en alto…al PILÓN.

Hay canciones que son obligadas bailar y cantar, a lo mejor no te gustan estos estilos de música, pero estos temas hay que llevarlos aprendidos, Paquito el chocolatero, los pajaritos, ave maría de Bisbal, …etc Gritar “ya, para ya” cuando te estén echando el cubata, está mal visto, estás en mi pueblo y tienes que beber como nosotros o más…y si no aguantas las bromas…pues te vas del pueblo… no es broma,… este año lo echaré de menos…pero bueno el año que viene…volveremos con más fuerza y seguiremos bailando, cantando y bebiendo con nuestros paisanos y con nuestros amigos los forasteros…

Carpe Diem Amigos.

Desde la Cocina: El esparrago triguero

Una de las primeras plantas que me dan la bienvenida en el otoño con las primeras lluvias es la humilde esparraguera, normalmente si ha sido una buena temporada de lluvias coincide con la recolección de setas también.

Siento el despertar de este maravilloso manjar llamado “ESPÁRRAGO”, la temporada empieza en otoño y se estanca cuando empiezan las primeras heladas del invierno en diciembre, para luego renacer otra vez con las lluvias de la primavera, a partir del mes de marzo.

Ando por nuestra querida dehesa extremeña y siento el despertar del día a día de las esparragueras que se acoplan a nuestras encinas y alcornoques de nuestros campos.

La esparraguera es una de las primeras en brindarnos sus brotes tiernos recién salidos de la tierra, llenos de aromas y preparados para que nosotros podamos cortarlos con nuestra navaja y poder degustarlos en nuestra cocina.

Para aclarar algunos matices, el espárrago triguero es un producto que crece en abundancia en nuestra tierra Extremadura al aire libre, es una materia prima salvaje, que ya aparece en las cocinas egipcias y romanas, y por lo tanto hay años más abundantes y otros no, según hayan sido las lluvias. En época de espárragos vemos con frecuencia por nuestros pequeños pueblos a personas con grandes manojos o “llaves” como se dice en Zafra, atados para así venderlos en la calle, unos los venden en el mercado de abastos y otros lo hacen con rifas de papeletas o barajinas de cartas, es muy curioso cuando te encuentras con la persona que lleva el manojo y a cambio de un precio módico te vende una rifa de números, o una carta de la baraja española, y cuando lo venden todo, a última hora de la tarde, se hace el sorteo y a quien le toque se le da el gran manojo.

A nivel culinario a mí personalmente me encantan, no hay nada más placentero que salir al campo a echar la mañana con tu perrito y traerte un manojito de espárragos para poder cocinarlos más tarde. Es un producto muy noble en cocina, tiene un sabor intenso, un poco amargo, pero tiene infinidad de propiedades saludables para nuestra salud.

Los espárragos una vez traídos del campo y picados para su preparación se pueden preparar de muchas maneras, como salteados con unos buenos ajos morados y aceite de oliva, en revuelto de huevos, en tortilla, lo podemos mezclar con setas variadas, podemos cocinarlos con un buen guiso de arroz, patatas o judías. Es verdad que cada temporada nuestra tierra nos da pura ambrosía para el paladar, producto de nuestra dehesa, de nuestra Extremadura, la tradición de salir a coger al campo y echar la mañana yo la conozco desde pequeño, y si vas en compañía todavía mejor, disfrutas del paisaje, recolectas una sublime materia prima y luego la disfrutas en nuestra humilde cocina, transformando el producto de una manera u otra para poder ofrecérsela a nuestros clientes o amigos y familia y compartir lo nuestro…

Desde la Cocina: No cuesta nada decirlo

Para decir simplemente “buenos días, buenas tardes, buenas noches, que tengas un excelente día de trabajo…que os vaya todo bien”. Podemos ser originales, graciosos, elegantes o amorosos, pero lo que realmente es importante es no pasar por alto este pequeño GRAN DETALLE, que ya es más que una simple cortesía.

Cuando regalamos estas frases a nuestras personas queridas, familiares a personas conocidas o lo que es más importante para mí, decírselo a personas desconocidas, en realidad estamos entregando ATENCIÓN, AFECTO, BENDICIÓN, EDUCACIÓN y muchísimos más sentimientos, pues en estas pequeñas frases podemos extender nuestros más profundos deseos de éxito, salud, bienestar o simplemente hacer SENTIR BIEN A ESA PERSONA QUE TENEMOS EN FRENTE.

Yo en particular, lo he mamado en mi casa desde pequeño, son los valores que me dieron mis padres, creo que desgraciadamente se está perdiendo este maravilloso gesto hacia las demás personas. Yo lo considero como una costumbre positiva, el hecho de entrar en una tienda, por la calle, en un hospital, en un colegio, en una farmacia, en cualquier lugar y desearle a esa o esas personas que veamos un buen día, significa positividad, educación, en donde yo me siento bien al decirlo y esas personas que lo reciben se sienten a gusto, no cuesta nada decirlo, pienso que todo el mundo deberíamos de decirlo aunque no conozcamos a esas personas, pero yo por ejemplo si estoy en una tienda y entra una persona desconocida para mí y me dice cualquiera de estas frases que he citado anteriormente, pues hace que me sienta bien el resto del día, entonces pienso…,si todo el mundo hiciéramos esa pequeña CADENA DE FAVORES, todo el mundo estaría mejor, irían las personas por la calle con más alegría, sonriendo, y olvidándonos por un pequeño instante de los problemas que tengamos cada uno, como decía mi madre “intenta siempre hacer sonreír a las personas”, en definitiva, hacerles SENTIR BIEN. Todo influye, ya que se crea una gran burbuja de ARMONÍA. Tenemos que seguir inculcando a las nuevas generaciones de jóvenes estos pequeños placeres de la vida, empezando desde casa y recalcándoselo en las escuelas. No cuesta nada, es placentero…es BUENA EDUCACIÓN. Tenemos que crear entre todos esa gran burbuja para que cada día en cualquier punto del planeta el “buenos días” que tú dices se convierta en un “buenas noches” en la otra punta del mundo. Hay que sentirse orgullosos de decirlas. La vida nos iría mejor para todos… Decir estas palabras significa CIVILIDAD HUMANA, además de tener consideración hacía el otro, lo tendremos con uno mismo, COMBATE la pérdida de valores en la familia y en la sociedad, mejora la comunicación entre todos…

Carpe Diem Amigos

Desde la Cocina: GASTRONOMÍA DE SANTA MARTA DE LOS BARROS

Santa marta de los barros pertenece a una maravillosa comarca…”de Barros” por sus buenas tierras de labranza y sus maravillosos productos, entre los que destacan el aceite de oliva y sus vinos que a medida que van pasando los años cuentan con varios galardones, pero bien vamos al grano.  Me dicen que informe sobre la gastronomía de nuestro pueblo y mencionaremos algunos platos típicos de nuestra tierra.

Para empezar abrir boca, durante la época estival de otoño, podemos degustar nuestras aceitunas machadas y también las “aceitunas de piedra”, que están maceradas con mucho cuidado y mimo en sosa cáustica. nos aproximamos al frío invierno donde podremos degustar las aceitunas “rayadas”, a continuación con el frío empezamos la matanza del cerdo de donde con sus preciados “chicharrones” se hacen unos dulces bastos como son “las bollas de chicharrones” y las preciadas “perrunillas de manteca de cerdo”. Con el aceite de oliva virgen haremos unas “roscas fritas”, empanadas en azúcar y canela y también unas exquisitas “flores  fritas” bañadas con la miel de nuestra “sierra de la calera”.

FLORES FRITAS
PERRUNILLAS
REPAPALOS DULCES

Para seguir abriendo nuestros apetitos, nuestras madres realizan para la época de navidades unos “repápalos dulces” y una “sopa de almendras” donde las cualidades organolépticas de ambos platos seducen el paladar del pastor y agricultor santamarteño, cuando los agricultores con el frío de diciembre empiezan a recolectar las aceitunas negras, llevan en sus tálegas los preparos para el almuerzo. Un almuerzo potente donde las bastas y encalladas manos del hombre del campo cogen y deleitan las famosas “tostadas adobadas”, una conjugación del buen pan de pueblo de hogaza cocidas en una humilde sartén al calor de la buena leña de encina y adobadas con un majado de pimentón agridulce y unos buenos ajos morados.    Nuestras abuelas, mientras tanto, en casa van haciendo unos “bollos guisados” en un buen consomé de gallina de campo, en época de carnaval se preparan “arroz con menudillos de gallina”, también podemos degustar las famosas “pencas” enhuevadas y en escabeche frio. Seguimos con nuestra “sopa de tomate caliente” acompañada del sabor fresco de un melón y terminamos con nuestra “caldereta de cabra en salsa santamarteña”…

Desde la Cocina: ¿Casero o Industrial?

En un lugar del supermercado… de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que … NO, no es el principio del QUIJOTE, es el principio de mi reflexión sobre los dulces industriales que nos encontramos en las estanterías de los centros comerciales, todos ellos muy bien colocados, con su colorido, sus plásticos, de todo tipo, rellenos, glaseados, congelados, para hornear, precocidos, solos para calentar y comer… y en su famoso envoltorio vemos una pequeña leyenda… muy importante, pero que a pesar de todo, para la mayoría de esta sociedad no le da importancia, y sí que la tiene, sobre todo para nuestra salud.

Empezamos a leer los ingredientes… y ya nos pone… Estabilizantes, conservantes, etc, con determinados números, vemos la fecha de caducidad y piensas… ¿cómo me puedo comer todo esto?, te das cuenta que una vez que le quitas el envoltorio, a los dos días se estropean, o se ponen duros, sólo comemos química pura. Me da mucha pena, no hace mucho tiempo en todas las panaderías del pueblo iban nuestras madres hacer los dulces caseros en los hornos de la misma, todo con ingredientes naturales, o bien en la cocina de nuestros padres o en la de nuestros abuelos, me acuerdo de todos aquellos olores y fragancias que desprendían las masas al hacerlas y al cocerlas, impregnaban toda la casa a canela, matalahúva, harina tostada, anís, aceite de oliva. Muchas veces nos reuníamos en familia, sólo para hacer varios baños de masa del dulce que tocara ese día, magdalenas, polvorones, roscas fritas, perrunillas, bollas de chicharrones, aceitadas, prestiños y un sinfín de dulces extremeños que tenemos en nuestra querida tierra, algún día os pondré varias recetas caseras auténticas de estos famosos yantares.

Lo que vengo a deciros, es que los dulces caseros aportan más salud que los industriales, duran mucho más, y los conservantes que llevan son ingredientes como el buen aceite de oliva, los huevos caseros, unas buenas harinas, y sobre todo una gran dosis de cariño y humildad, de tertulias acompañadas de una copita de anís mientras freímos las roscas en el peró a fuego lento, sin prisas, horneándolos poco a poco, y guardándolos en bolsas de tela “talegas”, o en tapes para su buena conservación, es maravilloso levantarte por las mañanas, o a la hora del café de la tarde, o después de cenar y abrir ese tape rompiendo toda la casa con fragancias caseras, en fin amigos/as extremeños, sigamos cultivando el buen hacer que nos enseñaron nuestras madres y abuelas de hacer y transformar los productos y materias primas caseros en una fiesta para nuestro paladar…

Desde la Cocina: Mi primera comunión

Llevaba muchísimo tiempo pensando si hablaría de este tema, hasta que me he decido a escribir estas humildes letras sobre todo lo que atañe a la primera comunión de  los  niños  y  niñas.

Siempre me acordaré del día que hice la mía, fue en pleno campo, rodeado de un pequeño cortijo campero y viñas y olivos por todos lados, me acuerdo que estábamos toda la familia, recuerdo que mi tía me hizo el traje, celebramos la misa respectiva y nos fuimos directamente al campo a celebrarlo.

Aquello era una fiesta familiar de las grandes, mi tía y mi madre se encargaron de hacer la comida dos días antes, tortillas de patatas, carne en salsa, huevos rellenos,  pollo con tomate, ensaladas, una tarta de  galletas  y un frondoso bizcocho de naranja, café de puchero, y algunos licores, fue un día maravilloso, en aquellos tiempos como regalo te daban algo de dinero, un bote de colonia, mi primer reloj, pero sobre todo había valores, sentimientos hacía lo que se celebraba ese día, me entristece hoy en el presente en que se han convertido las COMUNIONES, yo  lo puedo describir desde muy dentro, ya que mi trabajo es de cocinero y ahora estamos en plena temporada  de dichas  celebraciones. Yo realmente no sé si estoy preparando el evento para una boda o para una comunión, hoy en día dichas celebraciones en lo que culinariamente me  refiero, se  asemejan  muchísimo, esto creo que se está desmadrando un poco, o al menos eso pienso yo, los padres se gastan un dineral para empezar en unos  lujosos  trajes  para la celebración de sus hijos, pero es que luego  a la hora de  celebrarlo hay familias que se gastan un dineral en el  menú de sus hijos, otros quieren un menú como una boda, con su barra libre  incluida, mesa de chucherías  y dulces, que  no  le falte ningún detalle, desde  los  trajes, hasta  las  fotos que le hacen a sus hijos, los regalos son ostentosos para la edad que tienen,  pienso  que empezando por los padres y terminando por los maestros de la escuela, deberían inculcarle a los niños y niñas unos valores que se merecen este sacramento, creo que se trata de una celebración cristiana y humilde….en fin lectores/as, opinen ustedes  mismos, pero yo lo resumo en una frase…..”que van a dejar estos jóvenes para cuando celebren su boda?”

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