Fototeca Ciudad de Zafra: Vivimos de la Fotografía

No es una expresión para decir que me gano la vida haciendo fotos ya que sería falsear la realidad, verdaderamente su significado lo aprendí en un curso sobre restauración de archivos fotográficos, de cómo hacer de un trozo de celuloide, una historia para contar, de darle vida a un trozo de papel que representa unas caras o una vida cotidiana de un pueblo o ciudad o de una fiesta o de un acto religioso. Resulta reconfortante encontrar un negativo perdido en una caja de cartón de hace cincuenta años junto a sus nóminas, sellos, estampas de comunión, de misas de difuntos…, un negativo que uno cuando llega a casa lo primero que hace es “amontonarlo” con el resto, ya que son muchos los que llegan a la Fototeca de Zafra y esperar tener tiempo para darle esa vida nueva, pues bien, ese negativo al estar roto es una superación personal para mí, lo tengo que restaurar, pegar, limpiar, datar y empieza la verdadera historia, aparecen unas caras, una casa, una calle y uno empieza a investigar (cada negativo o foto de papel se investiga), pero para mí no me dice nada, una de  tantas que salen y archivo, paradoja de la vida (de la que vivimos), comparto ese negativo una vez restaurado y en el papel en un grupo privado, lo que hace que la foto se difunda por aquellos que amamos la fotografía antigua, y mira por donde ese negativo encontrado tiene vida propia, sabemos quiénes son, son los bisabuelos de Pablo, un señor de Badajoz que vivió hace unos muchos años en Zafra y que se marchó en los setenta a otra ciudad, cosas de la vida y al resultar algo “chocante”, necesito más prueba para corroborar lo que me dice y terminar la historia del negativo encontrando en una caja de zapatos, pues bien, tengo las prueba, la casa es la misma, la calle es la misma y me envía algunas fotos parecidas  de sus familiares, no tengo dudas, son Antonio y Josefa, los bisabuelos de Pablo, como es normal me pide una copia de la foto y yo encantado se la mando.

Lo vivido en cada fotografía es eso, encontrar fotos de bodas que se han perdido pero que alguien tiene una en un rincón de la casa es empezar a contar otra historia, en la Fototeca hemos vivido experiencias muy gratas, fotos perdidas por un incendio, por un divorcio, por un familiar que se lleva todas las fotos de la familia y deja al resto sin ningún recuerdo, cosa de la vida.

Recuerdo bien otro momento vivido de una foto que se llevó un nieto para Madrid, con buena voluntad al morir su abuelo como entre tantas cosas, se llevaron una bolsa de fotografías que su abuelo guardaba con cariño y sin darle importancia se la llevo, pasaron mucho tiempo y como toda foto tiene su negativo, el negativo apareció sesenta años más tarde entre otros miles, de Pimiento de Zafra,  gracias a esta nueva aparición recuperamos para los otros nietos, las fotos de sus abuelos, el nieto se llevó las foto pero entre tantos papeles las perdió o la rompió. Lo que más nos duele o nos gusta a los que amamos la fotografía antigua, es encontrar en un contenedor de basura, entre los ripios de una obra, en un vertedero o en una caja arriba de un armario ya desahuciado, fotos y más fotos.

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