Salva tu Vida: La Cocaína

El consumo de cocaína está siendo cada vez más frecuente tanto en jóvenes como en adultos y ya para nada está relacionado con ninguna clase social, la cocaína dejó hace tiempo de ser una droga elitista. Hoy día la consumen personas de todas las clases sociales.

La adicción a la cocaína se ha asociado con una mayor sensibilidad del circuito de recompensa humana a los estímulos relacionados con las drogas. Sin ir más lejos, hace poco se acaba de publicar un nuevo estudio que apunta a que el consumo de cocaína a largo plazo produce cambios en las áreas cerebrales responsables de regular la impulsividad y la capacidad de analizar nuestras propias decisiones.

Los jóvenes están rodeados de mensajes que promueven el consumo de drogas a través de sus iguales, redes sociales e Internet. Es posible que prueben la cocaína por sentir la emoción de la experiencia sin darse cuenta de la enorme capacidad adictiva que tiene este “monstruo”, provocando su consumo habitual y/o abusivo importantes complicaciones orgánicas, psicológicas y sociales a lo largo de sus vidas.

Al principio todo parece un juego, pero realmente te arruina la vida. Te roba tu vida, tus amistades, tus sueños, tu música, te lo roba todo. Tus días, tus noches, te roba absolutamente todo. Hasta que acabas hecho un desperdicio y que con casi toda seguridad acabaras muerto, en la cárcel o en un recurso de salud mental.

Otra cosa temida en el consumo de cocaína es mezclar alcohol o cannabis. El adicto lo hace para buscar compensar el efecto de sustancias activadoras con sustancias depresoras. Este consumo simultáneo de cocaína y alcohol resulta muy peligroso, porque suele potenciar el abuso de ambas sustancias y esta combinación de ambas drogas puede ser tóxica y altamente peligrosa.

Esta es una de las metáforas que utilizamos en las terapias para concienciar de la gravedad de las recaídas y para que asuman que es una enfermedad crónica de por vida.

La cocaína es una de las drogas con mayor capacidad de crear adicción y su consumo habitual constituye un camino casi seguro para destruir la carrera profesional, las relaciones de pareja y la vida familiar y social de quienes mantienen esta conducta adictiva.

En este artículo también quiero compartir el testimonio de alguien que pasó por el infierno de la cocaína y que por suerte ahora está rehabilitado:

Después de 15 años consumiendo, lejos quedaban aquellos años en los que lo único que pensaba y deseaba era que llegara el jueves para empezar otro fin de semana de fiesta, otro fin de semana de “amigos”, música, discotecas y drogas. Todo falso, todo mentira, pero a fin de cuentas, todo por imagen. Dar una imagen de alguien que en ese momento me parecía lo “más guay”.

Hacía ya años, que mi vida se había reducido a esconderme. Esconderme de mis amigos, del trabajo, de mi familia. Esconder cuál era mi verdadera vida. Tratar de que no me pillasen la última mentira del día anterior.  Y seguir mintiendo. Todo, en total y absoluta soledad. Esquivando y descuidando cualquier tipo de responsabilidad, cualquier tipo de compromiso. Viviendo de la manera más egoísta que puede vivir una persona. Hacer daño a todos los que tenía alrededor por la cobardía de no dar la cara. Llegué a pensar que mi vida se acabaría con la cabeza aplastada sobre la tapa de algún  wc. O que algún día me encontrarían con la cabeza sobre el volante del coche. Vacío, sin valores, sin sueños (me había resignado y estaba seguro de que mi vida, durase lo que durase, sería esa. Mi único sueño: “que no me pillen “). Eso sí, la nariz siempre llena, y la cartera vacía.

Hasta que un día te armas de valentía y  te vuelves a enganchar a la vida.

El apoyo, fue mucho; familia, amigos, compañeros de trabajo, nuevos amigos, nuevas actividades, las manos y el apoyo profesional… Y mi madre, sobre todo mi madre.  El trabajo, largo y duro. Es duro quitarte la careta, quitarte de encima esa imagen de tío fuerte y duro. Conocerse a uno mismo, vi en mí mucho malo, mucho a mejorar. Pero también mucho a potenciar. Conocí una parte de mí, que me gustaba mucho. Repasar mi vida, y poco a poco ir analizando, profundizado… Y empezar a sentir. 

Conocer mis sentimientos.  Analizarlos, profundizar y aprender a gestionarlos.  Duele mucho. Pero ahí, al enfrentarme a mis miedos, desde el momento en que me “desnudé”, el momento en que me conocí y me di a conocer… ahí fue cuando me di cuenta del sentido de mi vida.

Aprendí que simplemente se trataba de eso: de vivir. Aprender a valorar. Para ello, adquirir unos valores que había ido “escondiendo” durante mis años de consumo… otros completamente nuevos para mí. Vivir en valores. Darle sentido a esos valores, es hoy, para mí, darle sentido a mi vida. Responsabilidad, honestidad, FAMILIA, amistad, generosidad, empatía, humildad, AMOR… En mayúscula marco a la familia, porque si complicado veía hace 10 años una relación honesta con ellos, más complicado veía formar una. Y hoy, la tengo. 

Disfrutar, Aprovechar, VIVIR. Todo para una vida plena y FELIZ.

Mi nombre, no creo que importe. Soy una de las muchas personas que con ayuda, consiguieron cambiar el sentido de su vida. Pasaron de estar muerto en vida, a vivir lleno. Gracias. Si tienes cualquier problema relacionado con el consumo de cocaína, NO LO DUDES, solicita ayuda y busca orientación para realizar un tratamiento especializado. No esperes a que sea demasiado tarde.

!!!Salva tu vida!!!

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