Hablemos Derecho: La Herencia

Toda persona, a lo largo de su vida y/o al final de ella, va a verse afectada por el Derecho Hereditario, pues no hay nada más seguro que la muerte y el finado siempre tendrá heredero/s, aunque sea el Estado. El fallecimiento de una persona desencadena una serie de cuestiones que para el ciudadano de a pie suponen, aparte del golpe emocional por la pérdida de un ser querido, un sinfín de trámites y problemas burocráticos para poder normalizar esa nueva situación, que en muchas ocasiones supone un total desasosiego.

Como siempre digo, lo conveniente es acudir a un abogado, que es quien conoce bien la Ley y, por ende, quien mejor nos puede asesorar y tramitar la herencia, pues conociendo nuestros derechos es como podemos hacerlos valer. No obstante, sería interesante que todos supiéramos cómo funciona nuestro sistema hereditario, las opciones que tenemos y saber a qué atenernos ante el fallecimiento de un ser querido o el propio, circunstancias éstas que van a llegar con total seguridad.

Por ello, me ha parecido importante incluir en Agenda Zafra-Río Bodión una serie de artículos que expliquen de manera sencilla cómo funciona una herencia, recogiendo las situaciones más frecuentes, desde el fallecimiento sin testamento o ab intestato hasta las limitaciones para otorgarlo, desde el fallecimiento de una persona con descendientes hasta la herencia del cónyuge viudo o la de los hermanos y sobrinos. Además de estas repetidas situaciones trataremos algunas de nuestras mayores preocupaciones, como el temido impuesto de sucesiones operante y vigente actualmente en Extremadura.

La muerte y sus consecuencias siguen siendo un tema tabú en nuestra sociedad. Raramente en una familia se habla sobre quién hereda qué, si se ha otorgado o no testamento, o de los deseos de cada uno; lo más común es “evitar el tema”. Sin embargo, debemos salvar ese tabú y evolucionar hacia una cultura de la prevención. Por ejemplo, informar a nuestros hijos o a cualquier persona de confianza dónde tenemos nuestros documentos importantes, los cuales debemos tener ordenados y siempre localizados, si hemos otorgado testamento y ante qué notario, si tenemos seguro de vida o fondo de pensiones (importante guardar las pólizas de seguros y contratos), números de cuentas bancarias, etc.

   Lo más recomendable es otorgar testamento, incluso varias veces durante nuestra vida, por varios motivos. El primero y más evidente de ellos, es que así nosotros mismos decidimos, entre otras cosas, quiénes van a tener la propiedad de nuestros bienes, quiénes los van a disfrutar y cómo, aunque puede que tengamos ciertas limitaciones, pues habrá que respetar las legítimas, en el caso de que existan herederos forzosos (realmente podemos otorgar el testamento como queramos y después de nuestra muerte serán nuestros herederos los que decidan si impugnarlo o no). De la misma manera y a modo de ejemplo, mediante testamento, podemos excluir expresamente a nuestra ex-pareja de la administración de los bienes y derechos que en su día hereden nuestros hijos comunes, pudiendo dejar al cargo a otra persona de nuestra confianza.

El segundo motivo por el que es recomendable otorgar testamento es que así le evitaremos ciertas dificultades a nuestros herederos, pues a falta testamento tendrán que hacer declaración de herederos ab intestato ante notario (o judicialmente en determinados casos), facilitarle a nuestra entidad bancaria una serie de documentos, así como otros problemas que podrían surgir, incluso, en muchos casos, verse involucrados en un procedimiento judicial. Para facilitarle aún más la tarea a nuestros herederos, podemos nombrar en nuestro testamento un albacea (o varios), al que podremos encomendar todo tipo de encargos, siempre que sean legales y posibles; no obstante, se encargará básicamente de velar porque se cumpla la voluntad del testador y custodiar y conservar los bienes de la herencia durante un tiempo. Como curiosidad apuntar que, cada vez con más frecuencia, se designan albaceas para asegurar el bienestar y manutención de las mascotas. Figura distinta del albacea es la del contador-partidor, que también podemos designar en nuestro testamento y que se encarga de determinar qué bienes son los que integran la herencia y su valor, y repartir esos bienes entre los herederos, tal y como dispusiera el testador (debiendo respetar las legítimas), evitando discusiones al respecto entre los herederos. Por supuesto, es conveniente que tanto el albacea como el contador-partidor sean profesionales y conozcan bien sus funciones, para que puedan desarrollar correctamente la importante labor que le encomendamos, contar con nuestra entera confianza y que sean más jóvenes que nosotros, pensando que nos sobrevivirán. El tercer motivo por el que es recomendable otorgar testamento y menos jurídico de todos, aunque no menos importante, es que, al otorgar testamento, incluso varias veces a lo largo de nuestra vida, tomamos consciencia de lo que tenemos y de que realmente poseemos y disfrutamos las cosas de manera temporal, lo que “hoy” es nuestro, “mañana” será de otro. En cierta manera, otorgar testamento puede ayudarnos a valorar “el aquí y el ahora”, a disfrutar lo que tenemos mientras vivamos.

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