Salva tu Vida: Juegos de azar y online

La adicción a las apuestas bien sea en salas de juego que proliferan como “setas en otoño” o la modalidad online ya es una triste realidad y por desgracia en auge.

Desde que se legalizó el juego en España por 1977 hasta nuestros días, han aparecido montones de formas de jugar, pero ninguna tan alarmante como la que estamos viviendo en estos momentos.

Ley 13/2011, de 27 de mayo, de regulación del juego es la ley que regula el juego actualmente en España y que desde la entrada en vigor ya son cada vez más numerosas las asociaciones, entidades y profesionales los que estamos alertando el incremento de conductas adictivas a los juegos de azar y online.

Los más jóvenes se ven atraídos por esta nueva moda de casas de apuestas o por las apuestas online, porque está demostrado que este tipo de juego es más adictivo. Esta rápida curiosidad que lleva a una conducta adictiva voraz se debe a varios factores como son: la inmediatez de la recompensa, la velocidad de las apuestas, la elevada probabilidad de ganar y sobre todo creerse experto, que  favorece la impresión de que existen estrategias que permiten ganar, de que hay menos azar del que hay en realidad, dando lugar a una percepción de una superioridad frente al juego de “YO SÉ”, lo que hace que los más jóvenes sobre todo tiendan a confundir la estadística con el azar. Creen que con sus conocimientos van a ganar seguro.

Las personas con este tipo de conducta adictiva no reconocen su problema ni pidan ayuda hasta que tocan fondo y por cierto, un fondo muy profundo desgraciadamente.

El problema es de tal dimensión que ya nos encontramos casas de apuestas por cualquier sitio y aunque metros arriba metros abajo, algunas están demasiado cerca de centros educativos y de asociaciones de ayuda a estas adicciones.

Este tipo de negocios deberían estar alejados de los centros urbanos. Eso ayudaría. Pero lo más importante es concienciar y hacer llegar el mensaje por todos los rincones del mundo: estamos frente a un trastorno adictivo, que cumple los criterios de cualquier droga que genera tolerancia y síndrome de abstinencia.

Nos manipulan y engañan con publicidad engañosa, cuando dicen “JUEGEN CON RESPONSABILIDAD”. ¡¡Vaya contradicción!! Jugar a juegos de azar y online y ser responsables.

En definitiva, espero que el sentido común impere y se concreten medidas reales para combatir esta lacra y se ayude a la gente afectada por este mal que está en nuestros barrios, en nuestras calles y creo que es de extrema urgencia la intervención real de nuestros gobiernos en este asunto.

Comparto este cuento que ejemplifica de forma explícita el tema que estamos abordando:

 “HOY ES MI DIA DE SUERTE”

Ese día en el desayuno, el camarero le acercó una bandeja que en lugar de las consabidas seis tostadas que acompañaban cada mañana a su mermelada, contenía siete.

El hecho hubiera quedado en el olvido si no fuera porque el billete de autobús que había tomado al salir de su casa tenía el número 07070707.

El señor Pérez se dio cuenta de que todo esto era mucho más que una coincidencia. Era una especie de señal. Una extraña señal, sobre todo al recordar en un leve ejercicio de memoria que él mismo había nacido un 7 de julio.

Como para alejar de sí estas extrañas ideas, abrió el periódico al azar, no casualmente en la página siete.

Allí, en el centro de la hoja, se encontró con la foto de un caballo llamado “fortunaamispatas” que, con el número siete, competiría en la carrera número siete del día siguiente, día 7.

El señor Pérez contó las letras del nombre del caballo, eran 16 y sumó 1+6=7.

Y en un reflejo ancestral alzó la vista al cielo en señal de gratitud.

A la mañana siguiente entró en el banco y retiró todos sus ahorros y cómo le pareció poco hipotecó la casa y consiguió un préstamo.

Luego cogió un taxi, cuya placa por supuesto, terminaba en siete.

Llegó al hipódromo y apostó todo el dinero al caballo número siete en la séptima carrera; coincidentemente, aunque esta vez con su complicidad, hizo su jugada en la ventanilla siete.

Después de la apuesta se sentó -podría jurar que fue sin darse cuenta- en la butaca siete de la fila siete. Y esperó.

Cuando arrancó la séptima carrera, la grada se puso de pie y estalló en un orden desproporcionado; pero él se mantuvo con serenidad.

El caballo siete tomó la delantera desde el arranque y pasó al frente del pelotón en las gradas, entre el repicar de los cascos, la vorágine de polvo y los gritos de la multitud.

La carrera finalizó precisamente a las siete en punto y el caballo número siete de la carrera siete… Como todo lo indicaba… Llegó séptimo!!!!

Jorge Bucay: “Cuenta Conmigo”. RBA Bolsillo, 2005. Buenos Aires-Barcelona. Pp.: 35-37.

   Entonces podemos decir que ¿Existe la suerte? Algunos opinan que la suerte no existe y lo que interpretamos como suerte es azar. Yo soy de los que piensa que la suerte la creamos nosotros mismos con lo que pensamos. Se crea con el trabajo y la perseverancia, teniendo clara la misión de cada persona en este mundo, poniendo rumbo a perseguir cada uno de nuestros sueños y sobre todo teniendo siempre presente que “LO CREES, CREAS.”

“Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.”

                                                                                                       Stephen Leacock

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