Desde la Cocina: “Cachos de Vida”

Muchas veces retrocedo en el tiempo y no puedo evitar una cómoda nostalgia, sin duda la etapa más feliz de mi vida, LA INFANCIA, sin responsabilidades ni preocupaciones, ni agobios, ni prisas, a mi parecer el tiempo parecía ir más despacio que ahora.

Siempre estuve rodeado del cariño y de la educación que me dio mi familia, de las alegrías de mis amigos, de los buenos ratos con mi abuelo sentado en el umbral de la calle, donde me contaba historias y mientras él se liaba su cigarrillo me hablaba, desprendiendo por su boca palabras y frases que a día de hoy han sido muy útiles.

Recuerdo aquellas calles pobladas de gente charlando de sus cosas, con las radios puestas y las cortinas abiertas al aire, donde ninguna puerta estaba cerrada, donde se jugaba al futbol en los suelos llenos de tierra sin alquitrán, o al pinche, al tienda ahí, a los bolindres o canicas, al pico, zorro, zaina, al burro, a los guarrinos, al repión, al truco pintando el suelo con una tiza, a saltar a la goma, a estatuas mudas inmóviles, a intercambiar los cromos de los yogures yoplait, al gallito inglés a la pared, a civil y ladrón, a la cucaña, recuerdo cuando íbamos a jugar a los arroyos, a coger renacuajos, con esas aguas transparentes, a jugar con la cometa, a jugar al beisbol a la era,….aquellos domingos de verano donde nos íbamos al pantano con la familia y pasábamos todo el día jugando, nadando y comiendo filetes empanados, o huevos rellenos, o esa tortilla de patatas hechas por mi abuela, mientras nos tomábamos un vaso fresquito de Curusán de naranja o limón.

Recuerdo cuando salíamos con las bicicletas y corríamos por las calles sin ningún peligro de que pasaran coches, donde no había semáforos, ni nadie llevaba en la mano los móviles y con la cabeza mirando hacia abajo, abstractos de todo lo que existe a su alrededor….recuerdo con cariño cuando íbamos a la escuela por la mañana e íbamos llamándonos según íbamos bajando por la calle a cada uno de mis amigos y llegábamos todos juntos, y no como ahora que al lado de cada escuela parece la gran vía lleno de coches de los padres para llevar a esos niños al cole…ahora voy por la calle y las veo tristes y sin alegría de todos aquellos niños y niñas jugando, veo de vez en cuando algún grupo de jóvenes en el parque con la cabeza gacha, no hablan, absortos por las nuevas tecnologías, no se ríe, no se juega, no se habla en la calle, en fin quizás con recordar de vez en cuando me siento feliz….y para terminar os digo amigos y amigas que ya no hay que llamar a la vecina porque hemos encajado el balón jugando…

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