Hablemos derecho: Clausulas Abusivas 2ª Parte

Las cláusulas abusivas más habituales son:

   Cláusula de redondeo al alza. En su virtud el banco fija un redondeo sólo al alza a la hora de calcular los intereses. Es abusiva por la falta de reciprocidad, puesto que sólo se aplica al alza y en beneficio de la entidad financiera.

   Cláusula de vencimiento anticipado. Permite a la entidad dar por vencido el préstamo de modo anticipado bajo distintos supuestos (por ejemplo: incumplimiento de pago en la fecha pactada, disminución de la solvencia del deudor, impago de cualquiera de las cantidades debidas a la entidad…). Se considera abusiva por permitir al Banco dar por vencido el préstamo ante incumplimientos no esenciales o irrelevantes.

   Cláusula de comisión por amortización anticipada. Con frecuencia, los Bancos insertan en los contratos de préstamos hipotecarios una cláusula por la que el cliente, en el caso de que se proponga pagar o amortizar (total o parcialmente) el préstamo antes de su vencimiento, deba retribuir a la Entidad con un porcentaje, en muchas ocasiones elevado, a cambio de los intereses que en ese caso dejaría de percibir la entidad bancaria. Esta cláusula se insertaba de manera generalizada en todos los préstamos hipotecarios anteriores a 2007. Se considera abusiva por falta de transparencia debido a la forma en la que es redactada o insertada en el contrato de préstamo y, en ocasiones, por considerarse desproporcionada y no equitativa. Para los préstamos hipotecarios posteriores al 7 de diciembre 2007 se publicó una ley por la que esta cláusula se considera abusiva cuando exceda del límite legal establecido. Posteriormente Europa estableció el límite del 0,50%, durante los primeros 5 años, y del 0,25%, durante el sexto año, no pudiendo exigirse comisión alguna, por este concepto, a partir de este sexto año. Con estas condiciones, los prestatarios pueden reclamar la abusividad de esta cláusula, incluso con carácter retroactivo.

   Cláusula del interés de demora. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea sentenció que, si los intereses de mora ante un impago hipotecario son abusivos, el juez podrá apreciar que se trata de una cláusula abusiva y decretar su nulidad para que no se apliquen en la ejecución hipotecaria, incluso si está en marcha. Es muy habitual encontrar en nuestra escritura hipotecaria un interés de demora del 18%.

   Cláusula de comisión por reclamación de posiciones deudoras vencidas e impagadas, también llamada “comisiones de gestión de reclamación de impagados” o “comisiones por reclamación de descubiertos”. Esta cláusula será abusiva cuando el banco quiera cobrarnos por servicios que no hayan sido prestados de manera efectiva o por gastos que no se hayan generado. Comporta un desequilibrio de los derechos y obligaciones de las partes porque incrementa de manera injustificada el coste que debe soportar el prestatario en caso de impago de los recibos mensuales de amortización.

   Cláusula de atribución al prestatario de todos los gastos derivados del préstamo hipotecario. Esta cláusula es abusiva porque impone al prestatario el pago de todos los gastos que se originen por constituir la escritura de préstamo hipotecario, no pagando el Banco absolutamente nada, produciéndose así un importante desequilibrio. De nuevo, habrá que estudiar cada caso y sus circunstancias, como el Juzgado o Tribunal al que vayamos a dirigirnos, pues no todos declaran la abusividad y consiguiente nulidad de esta cláusula y con ello la devolución de lo que pagamos en su día; de nuevo, nos enfrentamos aquí a criterios dispares. Para reclamar cualquier gasto al Banco es necesario tener las facturas o justificantes de haber sido nosotros los que lo pagamos y así demostrarlo ante el Juez, en su caso. Los gastos que en principio podemos reclamar a la entidad bancaria, entre otros, son los siguientes:

Notario: Es el Banco a quien corresponde su pago, pues es quien está interesado en que el contrato de préstamo hipotecario se eleve a público (hacer una escritura ante el Notario y no sólo como contrato privado) y es el Banco el que elige y requiere los servicios del Notario;  al prestatario le resulta indiferente la constitución de escritura pública y la ley no lo exige. Tanto es así, que la mayoría de las escrituras son redactadas por el Notario según minuta o borrador que le entrega el propio Banco.

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