Hablemos Derecho: Cláusulas Abusivas 1ª Parte

El presente artículo pretende dar una explicación general sobre la situación jurídica actual de las cláusulas abusivas insertas en las escrituras de préstamos con garantía hipotecaria, dirigiéndonos a personas que carecen de conocimientos financieros y de derecho bancario. Para ello resulta imprescindible dejar sentados algunos conceptos:

¿Qué es un consumidor y usuario? Es una persona física que actúa con un propósito ajeno a su actividad comercial, empresarial, oficio o profesión, así como las personas jurídicas y las entidades sin personalidad jurídica que actúan sin ánimo de lucro en un ámbito ajeno a una actividad comercial o empresarial.

¿Qué es un contrato de adhesión? Es aquel que ha sido redactado sólo por una de las partes, limitándose la otra parte (normalmente consumidor) a aceptar o rechazar el contrato en su integridad.

¿Qué es una cláusula abusiva? Es aquella que no ha sido negociada individualmente, porque fue impuesta por una de las partes. El consumidor ni las consiente expresamente ni puede modificar sus características, vulnera la buena fe y causa un grave desequilibrio en los derechos y obligaciones de las partes, en perjuicio del consumidor. Las cláusulas abusivas son nulas de pleno derecho, es decir, como si nunca si hubieran puesto.

¿Qué es el tipo de interés? Dicho de forma comprensiva, es el precio que paga el prestatario al banco por el dinero prestado. Este interés puede ser fijo, variable, o ambos. En éste último caso, se pacta un interés fijo durante un tiempo (normalmente el primer año o los seis primeros meses) y posteriormente un interés variable. Este interés cambia en función de una variable determinada, siendo muy común el Euribor.

¿Qué es una cláusula suelo? Es el tipo de interés mínimo que se va pagar por el préstamo hipotecario. Es decir, con independencia de que se haya pactado un tipo de interés variable, (supongamos que en función del Euribor), en la práctica pagaremos un interés fijo, pues no bajará  de ese límite o “suelo” aunque el Euribor si lo haga, únicamente podrá subir porque el límite máximo o “techo” será muy alto.

¿Cómo puedo saber si mi hipoteca tiene cláusula suelo u otra cláusula abusiva? Lo más recomendable es acudir a un abogado/a ejerciente con experiencia y conocimientos en derecho bancario, no obstante, daré una orientación acerca de estas cláusulas y su localización dentro de la escritura de préstamo hipotecario. En concreto, solemos encontrar nuestra cláusula suelo bajo el nombre de “limitación del tipo de interés variable” o similar y es muy habitual hallarla en la Cláusula Financiera Tercera o Tercera Bis. Reitero, hablamos de un modo general y habrá que examinar cada escritura con detenimiento.

¿Qué tiene en cuenta el juez para valorar si una cláusula es abusiva?

Se emplean dos métodos, el primero de ellos (“inclusión”) debe tenerse en cuenta tanto para contratos celebrados con empresarios o profesionales como los celebrados con consumidores; el segundo (“transparencia”) sólo para estos últimos:

1.            “El control de inclusión”, por el que el juez deberá determinar si el prestatario tuvo la oportunidad de conocer la cláusula de manera completa al tiempo de celebrar el contrato, habiendo recibido anteriormente información suficiente para ello, y si dicha cláusula reúne los requisitos de transparencia, claridad, concreción y sencillez; por tanto, serán abusivas las cláusulas que sean ilegibles, ambiguas, oscuras e incomprensibles.

2.            En contratos celebrados con consumidores, además de superar el control de inclusión, es necesario asimismo que supere un segundo control, el de transparencia, el cual exige que el prestatario conozca o tenga la oportunidad de conocer con sencillez la carga económica y jurídica del contrato de préstamo hipotecario, de manera que tenga toda la información necesaria para poder tomar su decisión con pleno conocimiento de causa. Consecuentemente, la cláusula suelo no superará este control y será abusiva cuando la entidad bancaria no haya facilitado información suficiente, sobre todo respecto a que dicha cláusula es un elemento esencial del contrato, puesto que forma parte de precio que paga el prestatario, y que la cláusula suelo convierte el préstamo a interés fijo, y no variable como creyó el consumidor al concertar el préstamo. Por el contrario, sí superará el control de transparencia si el Banco demuestra que en el momento de contratar el préstamo al prestatario se le realizaron simulaciones de escenarios diversos relacionados con el comportamiento previsible del tipo de interés. Lo verdaderamente relevante es que el prestatario conociera la existencia y el alcance de la cláusula suelo.

¿Si soy empresario/a no puedo obtener la nulidad de mi cláusula abusiva? Hay que atender al caso concreto y examinar el redactado de la escritura de préstamo hipotecario; recordemos que sólo se atenderá al “control de inclusión”. No se les aplica ni la normativa de consumidores y usuarios, ni el control de transparencia.

En caso de varios prestatarios, como por ejemplo un matrimonio, ¿puedo reclamar yo sólo la nulidad de una cláusula, o necesito la firma de los demás? Podemos reclamarla de manera individual, sin contar con el otro prestatario, porque actuamos también en su beneficio y así lo dispone la Ley y la Jurisprudencia que la interpreta.¿Qué otras cláusulas se consideran abusivas en la actualidad? En nuestras escrituras de préstamos hipotecarios podemos encontrar otras cláusulas que han sido tachadas por algunos de nuestros Juzgados y Tribunales como abusivas y por tanto nulas, sin embargo, no hay unanimidad de criterios respecto a todas. Habrá que atender nuevamente al caso concreto, pues la declaración de nulidad dependerá de muchos factores, como la redacción del contrato o la fecha de su celebración, entre otros. Principalmente, debemos tener en cuenta el Juzgado al que nos dirigimos y la posterior Audiencia Provincial en caso de recurso, pues no todas siguen el mismo criterio, de manera que mientras que unas Audiencias declaran la nulidad de una determinada cláusula, otras las consideran válidas. Esta misma situación de incertidumbre la vivimos con las cláusulas suelo hasta que nuestro Tribunal Supremo dictó la Sentencia de 9 de mayo de 2013 y la posterior Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 21 de diciembre de 2016.

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