Salva tu vida: El camello número 40

Cuando estamos inmersos en una conducta adictiva y las cosas van mal, lo recomendable es aplicar  la regla de la tres P, Parar, Pensar y Pedir ayuda.

Salvar tu vida es además salvar la de los que te rodean, aunque no siempre lo piense así la persona adicta.

Los profesionales que nos dedicamos a la temática de las  adicciones escuchamos comentarios a las personas con conductas adictivas de que ellas están acostumbradas a pagar para conseguir placer, que nunca pusieron ni ponen reparo en pagar barbaridades  para satisfacer su adicción  y que pocas veces se cuestionaron lo gastado en sus años de adicción en las personas que  les proporcionaban las sustancias que los conducían a ese deterioro significativo de vidas y ahora les  cuesta entender que tengan que pagar en un recurso privado por todo lo contrario,  por el sufrimiento de esa abstinencia temida, que es lo que se percibe a corto plazo, pero que es el preludio a la LIBERTAD.

El dinero aportado en curarse siempre será una grandísima inversión, pero  el dinero aportado en drogas siempre será una mala inversión.

Los beneficios  y razones de superar un proceso de desintoxicación y deshabituación de una conducta adictiva en lo económico, social, familiar y físico son:

  1. En lo económico el coste de una terapia en una inversión controlada, un coste mensual comunicado y aceptado. El consumo de un mes de cualquier sustancia en imprevisible, dependerá de las fiestas que tenga el mes, las emociones, el estado de ánimo, broncas familiares…, en definitiva imprevisible.
  2. En lo social de ser una persona desplazada pasas a ser una persona aceptada por la sociedad.
  3. En lo familiar, el daño que ocasiona un adicto a toda la familia es gravísimo, es en gran sufrimiento a los seres queridos, porque aunque estas personas  no lo admitan al principio, UN ADICTO NUNCA CAMINA SOLO.
  4. En lo físico, los beneficios a las pocas semanas de rehabilitación es visible, la persona se empiezan a encontrar bien consigo misma, más lúcida, en mejor forma física y sobre todo en la cara, que es el espejo del alma. Pasan de ser esclavos encadenados a ser seres libres.

En relación con la dependencia que se establece al principio entre el profesional y  la persona con conducta adictiva se  debe entender que el proceso tiene un principio y un fin y que un buen  profesional poco a poco debe ir desapareciendo de la vida de la persona adicta, mostrarle el camino para que  aprenda a localizar dentro de sí misma las herramientas necesarias para su recuperación definitiva. La solución a la mayoría de los problema están en el interior de cada ser humano, un buen profesional te guía para ENSEÑANTE A MIRAR Y A QUE PUEDAS RECONOCER TU VERDADERO POTENCIAL.

Este cuento ejemplifica perfectamente el papel debe jugar un buen profesional en un proceso de rehabilitación en conductas adictivas:

Cuenta la leyenda que andaban errantes por el desierto los cuatro hijos de Alí-Babá, sumidos en la tristeza por la muerte de su padre, y sin saber cómo resolver un problema familiar: su testamento.

Alí-Babá tenía 39 camellos, y era su deseo dejar la mitad de su legado al primogénito, una cuarta parte sería para el segundo, la octava parte para el tercero, y la décima parte para el hijo menor. ¿Cómo podían hacer las cuentas con 39 camellos? Parecía imposible. Llegaron a discutir airadamente hasta cruzarse en su camino a un anciano beduino, famoso por su sabiduría, a quién decidieron consultar.

Éste les prestó momentáneamente su camello, de modo que pudieron proceder a hacer las cuentas: De un total de 40 camellos, la mitad, 20, serían para el hijo mayor. Para el segundo, al que le correspondía la cuarta parte, le quedaron 10 camellos. La octava parte para el tercero, es decir 5 camellos. Y al hijo menor le correspondieron 4, que es la décima parte de 40. En total sumaban 39 camellos, de modo que le pudieron devolver el suyo al anciano beduino”.

Cuentos sufis, la filosofía de lo simple
Omar Kurdi y Pedro Palao Pons Utilizo frecuentemente este cuento para ilustrar cómo debería ser cualquier relación de ayuda. Cuando una persona solicita los servicios de un  profesional para ayudarle, éste se integra en su vida y en la de su familia durante un tiempo para posibilitar el desbloqueo de dificultades existentes. Una vez la persona afectada y la  familia han podido avanzar, el profesional debe  separarse poco a poco  y dejarlos marchar libremente para que puedan seguir su camino. “El terapeuta en un proceso de rehabilitación  ha sido el camello nº 40”.

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